El Drenaje Linfático Manual es un método de masaje específico destinado a mejorar las funciones esenciales del sistema circulatorio linfático por medio de maniobras precisas, proporcionadas y rítmicas. Estas maniobras actúan activando y mejorando la circulación linfática a través de los trayectos naturales de la misma, y favoreciendo la eliminación de la linfa y los líquidos intersticiales.

Ya en la Grecia antigua se hacía referencia a los poderes de la sangre blanca: Aristóteles (384-322 a.C.) mencionó la existencia de unos vasos en el organismo por los que circula un líquido incoloro. Médicos coetáneos al filósofo reconocían la existencia de unos conductos intersticiales con forma de cadena de perlas por los que fluye un líquido de aspecto lechoso. El primero que acuñó el concepto de drenaje linfático, en 1892, fue el profesor y cirujano austríaco Winiwarter (1848-1917). El personaje que relacionó el sistema linfático con las técnicas de masaje, para así obtener efectos curativos fue Emil Vodder (1896-1917).

El sistema linfático está formado por una serie de conductos extremadamente finos (capilares linfáticos) que están extendidos por todo el organismo, semejando una tela de araña muy tupida, que actúan de forma secundaria o accesoria respecto del sistema circulatorio de retorno o venoso. Los líquidos, proteínas y otras estructuras moleculares que quedan atrapadas en los tejidos, con dificultad para retornar al sistema venoso, afluyen a los capilares linfáticos gracias a la gran permeabilidad de sus paredes. Por lo tanto, el líquido que fluye a los linfáticos es un líquido de rebosamiento que, al entrar en el sistema linfático, arrastra otras sustancias atrapadas y limpia los tejidos. Los capilares linfáticos van confluyendo unos con otros, formando vasos progresivamente más grandes, hasta terminar en dos grandes troncos colectores que vierten su contenido, la linfa, al torrente sanguíneo venoso.

Otra característica importante del sistema linfático es la existencia de unos nódulos o ganglios linfáticos, distribuidos en su red capilar, y cuya función es la de filtrar y depurar los elementos que arrastra la linfa en su recorrido. La linfa, contenido líquido de los vasos linfáticos, avanza desde los órganos hacia el corazón gracias a un sistema de válvulas, en sus conductos, que impide su retroceso. Es un líquido parecido a la sangre, pero sin glóbulos rojos; en cambio, sí presenta glóbulos blancos, especialmente linfocitos y monocitos.

El agua de los tejidos es recuperada por los capilares venosos, pero la décima parte entra en los linfáticos. Las gruesas moléculas (en especial, proteínas) son recuperadas por los conductos linfáticos. En condiciones anormales, cuando se pierde este equilibrio y los líquidos quedan atrapados en los tejidos, se genera el edema.

La base fundamental del drenaje linfático manual es la siguiente: al comprimir un sector corporal, ejerciendo presión exterior o por la propia compresión muscular, la linfa es impulsada en una sola dirección hacia los conductos mayores. Las presiones sobre el cuerpo deben ser maniobras precisas, proporcionadas y rítmicas para poder mejorar la circulación del sistema linfático.

INDICACIONES

El drenaje linfático manual posee un amplio abanico de indicaciones. Entre otras, todas las situaciones que puedan ocasionar edemas o alteraciones por encharcamiento de sustancias y líquidos en los tejidos: edemas congénitos, postoperatorios, elefantiasis, insuficiencia de la circulación de retorno, úlceras varicosas. También en los edemas de causa no linfática: edema postraumático, postoperatorios, para mejorar la cicatrización y evitar sus complicaciones (como en la extirpación mamaria radical, con un edema del brazo como secuela, para ayudar a las vías complementarias de drenaje), en los diversos procesos reumáticos (edemas locales), en trastornos del sistema nervioso (migrañas, cefaleas, vértigos), en las enfermedades crónicas de las vías respiratorias (rinitis, sinusitis, faringitis, amigdalitis, etc…), en las de la piel (acné, eczemas crónicos, telangiectasias, etc.), y para el embarazo (descarga de las piernas, prevención de las estrías). También para el acné, acné rosáceo, celulitis, edemas faciales, hinchazones de los tejidos, curas de revitalización y varicosidades; o tras intervenciones de cirugía estética (para conseguir la reabsorción del edema). Como método preventivo de las piernas cansadas (inflamadas), de la fatiga o lesión muscular y tendinosa, en la anorexia, en las gastralgias, en las hepatitis crónicas y en todas aquellas situaciones en que se precise favorecer la inmunidad natural y una rápida regeneración de los tejidos. O en las distonias neurovegetativas, por el efecto sedante.

EFECTOS BENEFICIOSOS

  1. Una acción antiedematosa sobre los vasos linfáticos y estimuladora de los capilares venosos.
  2. Efecto tranquilizante al potenciar la actividad del sistema nervioso parasimpático, y relajante del sistema nervioso general y de la musculatura esquelética; así se regulariza la musculatura lisa de los órganos huecos y se estimula el peristaltismo intestinal.
  3. Acción analgésica o sedante sobre el dolor.
  4. Limpieza de los tejidos en pieles acneicas, cuero cabelludo grasiento y con transpiraciones y sudaciones, y en cualquier acumulación de líquidos y sustancias.

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